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Eiko Kuroba
❖ Simulación de Misión de Prueba: Kain Ackerman (Giratina) XUTENDGT_o
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Eiko Kuroba
Líder de Gimnasio

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PERMANENT LINK FECHA DE POSTEO → Dom Mar 13, 2022 12:55 pm
Misión especial de prueba
Kain Ackerman

Mira, el jefe nos ha dado esta orden especial. Tendrás que adentrarte en el sistema nuevo que tenemos preparado. La orden es sencilla. Una práctica que sirva como exploración, investigación, derrota y captura de un Pokémon Legendario. El Pokémon es falso, como podrás apreciar, pero toma el peligro como algo real. Puedes con ello, ¿huh? Te recompensaremos bien por el apoyo al equipo científico de la organización que estás aportando.

Te permitimos tomar cualquier tipo de equipo de nuestro laboratorio. Tendrás acceso a tus objetos y Pokémon durante la simulación. No nos decepciones. Los resultados determinarán lo que puedas lograr en un futuro en una situación real.

❖ Simulación de Misión de Prueba: Kain Ackerman (Giratina) Giratina

Reglas de la misión especial

>> La misión deberá ser enfrentada en solitario. Puede usarse desde uno a varios posts de extensión hasta conseguir los requerimientos.

>> Esta misión será puntuada con hasta 15 puntos. Serán necesarios al menos 8 para aprobar. No habrá ningún tipo de penalización por suspender. Tampoco habrá ningún tipo de recompensa por completarla. Esta prueba sirve para una comprobación de nivel básica. No habrá mínimo de líneas necesario.

>> La trama utilizada será de un experimento Genesis, de modo que el Pokémon Legendario no es real. Sin embargo, la tecnología permite que el peligro de la misma sí lo sea. Se trata de una misión experimental de entrenamiento.

>> Puede desarrollar la trama como desee, pero recuerde mantener las normas del universo de Ysiel y mantener una coherencia lógica argumental, incluso con los añadidos de esta. El Pokémon Legendario no podrá ser registrado como visto o capturado.

>> No dispone de una trama especial que seguir, más allá de la pequeña introducción de arriba. Tendrá que utilizar su imaginación para desarrollar algo que guste. Se valorará en su puntuación cómo utilice estos recursos para desarrollar su trama.

>> El objetivo final será la exploración de un escenario en el que un Legendario pueda ser capturado para Genesis. Se utilizará como siempre un team máximo de seis (6) Pokémon.


Tablilla para Pokémon Ysiel


   
Kain Ackerman
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Hate Me
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Kain Ackerman
General del Team Genesis

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Hate Me
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PERMANENT LINK FECHA DE POSTEO → Vie Mar 25, 2022 3:44 am
Etapa 1 — La Reunión
Dieron poco más de las nueve, esa mañana hacía más frío que de costumbre. Podría haber tomado la decisión de dormir un poco más, pero un llamado urgente lo hizo abandonar la habitación antes de lo planeado. Era raro recibir un anuncio de esas características sin previo aviso, normalmente se enteraba con antelación de las reuniones importantes. Se le hizo saber respecto a la urgencia de la situación y no tenía posibilidad de negarse sin antes saber de que se trataba aquella misteriosa propuesta. Detrás de una gran puerta, él espera y golpea suavemente la madera, escuchaba diversas voces y no reconocía más que a dos o tres. Al pasar a la gran habitación de reuniones al más puro estilo de una empresa exitosa, notó que efectivamente no reconocía varios de esos rostros, supo que esos trajes caros no daban buena espina.

Lo omitían, como si él no valiera un solo centavo para ellos.
Era curioso sentirse así.

El lugar no es la Base Génesis, a pesar de que el proyecto es dirigido en parte por dicha organización. Aquel sitio donde se lleva a cabo esa curiosa reunión no es más que una fachada, un edificio alto que no busca pasar desapercibido, después de todo es uno de los más grandes en toda la ciudad de las sombras. De pie frente a la puerta que acaba de cerrar a sus espaldas, él los observa, ellos actúan con indiferencia y observan sus móviles, no le temen en lo absoluto y esa es una de las primeras diferencias. Allí hay individuos que no están ligados directamente a su organización, gente que financió el proyecto del cual le hablarían en no mucho tiempo. No conocen el peligro que está frente a sus ojos, o quizás lo hacen y por eso se muestran tan serenos, saben que de cierta manera están a salvo de aquella amenaza ¿Lo están?

Quien no lo ignoró fue una de las presentes, esta se puso de pie con tranquilidad y lo observó con ojos curiosos.

—Oh… Kain Ackerman, al fin nos conocemos. Por favor, tome asiento y póngase cómodo —La voz de la mujer poseía un tono amable y agradable al oído, lucía inofensiva y hasta amigable, el general sabía que con ella específicamente, debía guardar mucho cuidado y ser cauteloso ya que las apariencias son engañosas. Obedeció, tomó asiento y se dispuso a escuchar mientras recorría a los presentes con la mirada prudente, uno tras otro, los iba reconociendo y marcando. La mujer supuso que Kain no diría nada de momento, el general era un hombre de pocas palabras —No quiero hacerle perder su valioso tiempo, generalísimo —Exclamó la jovial desconocida, mirando a los demás para ver si alguien festejaba su “broma”, al llamarlo de esa forma. Notando que nadie lo hizo, prosiguió —Le comentaré sobre la razón por la cual está aquí.

Golpeó de forma suave la mesa con los dedos, miró a la mujer que vestía cual oficinista, tenía el cabello sujetado a una coleta alta y lentes oscuros como si fuese un agente secreto, curiosa combinación de accesorios. Miraba con atención a Kain y sostenía una paleta, un dulce —Usted no tiene tiempo que perder, nosotros tampoco. Necesitamos a alguien que haya lidiado con el peligro, alguien con la experiencia suficiente como para saber reaccionar fríamente. No lo escogemos por esa bonita cara de pocos amigos ni por su curioso rango, aquí no importan las jerarquías sino lo que el individuo puede hacer por nosotros y por su organización. Se ha invertido una buena suma para desarrollar un proyecto de semejante magnitud, está de más agregar que no puede hablar sobre esto con nadie —La mujer borró su sonrisa.

Uno de los presentes carraspeó, la dama le observó y decidió continuar —La realidad virtual es, valga la redundancia, una realidad en tiempos modernos. Nuestra tecnología avanza a pasos agigantados y como especialistas, no podemos quedarnos atrás en torno a las vanguardias —Muchos tecnicismos innecesarios, pero Kain comprendía la idea —Usted ha enfrentado diversos peligros, queremos que sea partícipe de uno más. Le diré algo ¿Qué me comentaría si le digo que puede enfrentarse, gracias a la realidad virtual, a un simulacro muy cercano a lo real? Sentirá miedo, dolor, entre otras emociones que nosotros nos encargaremos de transmitir gracias a la tecnología que le mencioné —Con un movimiento lento, la mujer volteó y señaló una pantalla inmensa que bien podría confundirse con una pizarra —Observe.

En la pantalla se vieron algunas diapositivas sin importancia, lo relevante fue lo que mencionó al poco tiempo aquella desconocida —En pocas palabras, hoy en día somos capaces de simular un enfrentamiento contra un pokémon de características legendarias. No le daré los motivos por los cuales se lleva a cabo esta investigación, pero puedo contarle lo siguiente: Esto nos beneficia mutuamente —El genesiano entornó los ojos, dejando ver sus sospechas sin temor a que estas sean notorias —Oh, no me vea así. Kain, usted y su organización tendrán la oportunidad de aprender, de saber cómo sería enfrentar una amenaza como esta. Nosotros en cambio, sabremos si nuestra tecnología está a la altura. No hay más secretos ni trampas, Ackerman ¿Acepta o debemos buscar a otro que esté a la altura del desafío? —La mujer tomó asiento.

Sin pensarlo demasiado, Kain respondió —Está bien.

Etapa 2 — La Explicación
Después de abandonar aquel edificio, Kain Ackerman regresó a las inmediaciones del Team Genesis para procesar lo que había sucedido, no fue necesario informar a sus superiores, ellos ya estaban al tanto de los acontecimientos. Tampoco hizo falta indagar respecto a lo que planeaban, algo le decía que esos dos grupos se utilizaban mutuamente: No era raro que una organización cuyo objetivo era el de hacerse con el poder de los pokémon catalogados como legendarios decidiera aprovechar un recurso como el de las simulaciones, si estas eran tan realistas y precisas como aquella científica declaró, entonces no se vería como algo extraño que a futuro el Team Genesis intentase trabajar, por las buenas o por las malas, con esa tecnología ya mencionada. De momento, Kain no tenía planes de intervenir.

El tiempo apremiaba a quienes se movían sin desperdiciarlo, sobre todo en situaciones como esas. Si Kain había sido llamado para formar parte de algo importante, no era casualidad. Se sabía respecto a sus hazañas, Ackerman había participado directamente en numerosos “eventos”, incidentes en los cuales aquellos pokémon que podían definirse como legendarios, participaron también. Su más reciente adquisición de poder, Kartana, no pasó desapercibida a ojos de quienes lo observan todo. Le guste o no, sus pasos eran seguidos no solo por los agentes que poco a poco iban recopilando información sobre él, de momento un criminal sin nombre ni identidad, alguien sin pasado, sino que también diversas organizaciones o agrupaciones de muy dudosa reputación estaban empezando a saber más sobre su persona.

Incluso esos “especialistas” en tecnología dieron con el Team Genesis. Dieron con él.

No estaba protegido si acaso pretendía ser inmune e invisible ante otros peligros, pero ese era un asunto que solucionaría más adelante, ahora mismo quería aprovechar la oportunidad. Si esas simulaciones cumplían con lo que prometían, entonces el conocimiento adquirido no sería algo menor, Kain podía sacar provecho de toda esa situación y si él salía beneficiado, Team Genesis podría afirmar lo mismo, al menos mientras aquel que se mueve por las sombras pertenezca a dicha organización. A paso firme y sin perder más tiempo, camina por los subterráneos de aquella inmensa base tan laberíntica y aparentemente infinita, pocos imaginan la verdadera dimensión de aquel territorio. No es exagerado afirmar que Shade City esconde un secreto de grandes proporciones en sus terrenos inferiores, en el subterráneo.

Tomar una decisión apresurada no era prudente ni bien visto para gente que necesita ser meticulosa, él no era la excepción a la regla. Aceptó el trabajo a sabiendas de que era peligroso, después de todo no confiaba siquiera en su organización ¿Cómo hacerlo en esos supuestos científicos e investigadores? Siempre había algo más, estaba claro. Ya tenía bien asumido que el Team Genesis no dejaría pasar la oportunidad de hacerse con esa tecnología, esos desconocidos no tenían idea de con quienes estaban tratando. El lugar donde se llevará a cabo la investigación o el experimento, mejor dicho, estaba en las inmediaciones que en teoría, conoce. Sabe que llega un poco tarde, pero debió dar constancia en primer lugar respecto a lo que estaba por hacer. No dio detalles, pero su gente estaba advertida en caso de necesitarlo.

¿Quiénes eran “su gente”? Las máscara, así es como llamaba a ese pequeño grupo conformado por aquellos en quienes confiaba más que en nadie. Obviamente, la leal Scout Albarn era parte importante de aquel montón de mala muerte.

Ella también obtuvo algunos detalles sobre como proceder en caso de que algo extraño ocurriera con él.

La prueba tuvo lugar durante ese mismo día, pasado el mediodía.

Cuando el genesiano se dirigió al destino marcado, observó lo inmensa que era la sala. Esta tenía un espacio central completamente libre para que los investigadores y otros allí presentes puedan moverse a voluntad. Había a la vista un montón de cables por los suelos, todos se conectaban desde y hacia diversas computadoras y otras máquinas, parecidas a expendedoras de café, aunque estas lo único que distribuían eran constantes sonidos y pitidos, así como también un centenar de parpadeos con luces rojas, verdes y amarillas. Lo que más llamaba la atención era aquel objeto esférico que reposaba en el centro, alimentándose con los cables que se conectaban debajo, detrás  y en los laterales. La futurista estructura tenía una puerta abierta y dentro, un asiento aparentemente cómodo. Se asemejaba a una nave espacial.

Una voz seria y seca lo detuvo de continuar observando —Fascinante ¿No? Pudimos moverlo todo con total discreción, normalmente el gobierno local haría muchas preguntas al ver tanto… En fin ¿Cómo estás? Mucho gusto, Doctor Samuel Price —El hombre movió su mano hacia adelante, esperando estrecharla con Kain quien miró el acto y no se movió, no le daría la mano a un desconocido. Sabía que si esos investigadores trabajaban con una organización como la suya, sus intereses no serían muy puros a decir verdad. El hombre, lejos de ofenderse por tener la mano al aire esperando un saludo, rió y acomodó sus lentes —Un público difícil, entiendo —Carraspeó y se paró a su lado, mirando el lugar —Tendremos que hacerle algunas pruebas antes de empezar, necesito que se cambie de ropa y avise cuando esté listo.

Dichas pruebas tendrían lugar en una habitación cercana a la ya descrita anteriormente.

—El pulso es estable —En una camilla, él mantenía los ojos abiertos, miraba hacia arriba y las luces blancas lo cegaban parcialmente —Siguiente prueba —Obligado a caminar en una cinta que poco a poco incrementaba su velocidad, ahora debía correr —Su estado físico es apto —Impecable, más que apto, pero no estaban ahí para alabarlo ni para repartir cumplidos —Venga por aquí, procure hidratarse y coma esas frutas —Bebió agua, la necesitaba, tomó una manzana y caminó, siguiendo a un grupo de científicos que lo llevaron frente a un gran paredón repleto de números, letras y símbolos. Le acercaron unos lentes, a simple vista parecían unas gafas como las que ocuparía cualquiera de ellos cuando realmente, aquel objeto tenía un fin distinto: Marcar con una pequeña esfera blanca, allí donde sea que observe quien lo lleva.

Diversas figuras aparecerían y él debía observarlas según instrucciones previas, como si aquel fuese un examen de vista mucho más complicado de los que normalmente se harían.

Con un suspiro, la científica volteó y habló fuerte, dando el anuncio —Aptitudes cognitivas impecables, su vista es excelente, su estado físico adecuado, no veo ningún inconveniente. El sujeto de pruebas es perfecto, se da inicio a la fase tres del proyecto —Todo mundo en aquel sitio, exceptuando los soldados y otros  integrantes del TG, empezaron a moverse inquietamente como si formasen parte de un enjambre enloquecido, más ellos no eran Beedrill persiguiendo a una presa, su objetivo era distinto. Tecleaban, miraban las pantallas con nerviosismo y atención en partes iguales. Un grupo se acercó a Kain, tomaban notas —Señor, por aquí. Necesita cambiarse de ropa otra vez, tome una ducha si es necesario y reúnase con nosotros en el sector del centro. Tiene quince minutos —Las instrucciones estaban dadas, fueron bastante precisas.

Mientras la legión de investigadores hacía lo suyo, él tomó su tiempo en ducharse aprovechando las instalaciones, vistió la ropa que le dieron: Una que se asemejaba a la de un paciente previo a recibir una importante operación de vida o muerte, y regresó al lugar. Lo guiaron hacia el punto de interés donde todo daría comienzo, aquella pequeña “nave espacial” de forma circular. Algunos rangos altos del Team Genesis llegaron al lugar, quizás no tenían intención de destacar y por eso llegaron al final, buscando disimular su presencia ¿Venían a observar en primera persona el trabajo ajeno que pensaban robar? ¿O estaban interesados en ver como reaccionaría Kain ante ese experimento? —¿Cómo lo convencieron? —Preguntó un general a otro —No lo hicieron, actúa por cuenta propia. Estará aburrido —Respondió el hombre.

—Es un monstruo —Sonrió quien preguntó al comienzo —Ah, yo creo que exageran —Comentó el científico Price, uniéndose a la observación junto a los generales —El muchacho solo tiene hambre de conocimiento... Quiere aprender, como todos ¿Eso lo convierte en monstruo?

Etapa 3 — La Puerta
“Somniciente”. Así llamaron al proyecto, esa esfera cuya puerta había sido cerrada, ahora que Kain estaba dentro. Tomó asiento, tenía algunos elementos conectados al cuerpo, necesarios para seguir su pulso, el estado de su corazón y otros datos más que él, al no ser un especialista, no comprendía. Era todo un riesgo eso de tener cables “pegados” mediante succión por esa especie de tapones, a las muñecas y al pecho, también lo era el hecho de llevar ese casco que le impedía ver claramente ya que además de que la pequeña guarida estaba repleta de cables, luces titilando y un espacio que podría ser catalogado como claustrofóbico, había poca iluminación y los “lentes” de dicho casco poseían un color azulado que con ausencia de iluminación, no eran precisamente de lo mejor para distinguir su alrededor.

La cámara circular ahora parecía más bien un ataúd, uno muy tecnológico.

No era capaz de oír con claridad lo que ocurría ahí fuera, la sala estaba completamente libre de cualquier bullicio exterior. Si había un momento en el que Kain podría ser blanco fácil, una presa, era ese. Lo pensó ¿Cómo no hacerlo? Si estaba rodeado de gente desconocida, en las entrañas de la organización criminal más organizada y peligrosa en la región. Él era un general, debía calmarse a pesar de saberse prescindible y…—¿Señor Ackerman? ¿Me oye? Por favor cálmese, su pulso necesita estabilizarse —La voz que oyó, salió de un parlante interior en aquella sala —Escuche, podrá percibir cierto descenso en la temperatura dentro de unos instantes, esto es normal ¿De acuerdo? —Oyó un sonido presurizado, entonces comprendió que ese descenso en la temperatura no era algo que lo afecte demasiado.

Debía calmarse, lo necesitaba.

—¿Me oye bien, señor? —Preguntó la científica —A continuación necesito que me diga, a gusto y conveniencia propia, un equipo pokémon con un máximo de seis integrantes —Las reglas estaban claras incluso para alguien que no acostumbraba a seguirlas en su mayoría. Kain no demoró en responder, su voz sonaba particularmente rara en el interior de aquel lugar, como si una especie de presión afectase sus oídos, el genesiano lo oía todo muy distinto, incluso su propia respiración: Sus latidos —Absol, Meowstic, Araquanid, Corviknight, Decidueye, Kartana —Las luces de ese sitio parpadearon seis veces de forma tenue, pronto todo se volvió a calmar —Ya está todo hecho. Ahora bien, para finalizar con las preparaciones le daré una serie de instrucciones y datos que necesita saber ¿Está listo? Por favor escuche con suma atención.

—Pronto se le inducirá a un estado de sueño, perderá el conocimiento poco a poco —El sonido presurizado que oyó antes, volvió a repetirse —Sepa que esta simulación aspira a ser perfecta. Nos encargaremos de que el dolor que pueda percibir en el sueño, en la simulación o como le guste llamarlo, sea lo más cercano a la realidad como fuera posible. Está de más decir que omitiremos daños mortales, más no los severos ¿Qué quiero decir con esto? Que tenga cuidado con lo que hace en la simulación, señor —Eso no lo intimidaba, pero algo le decía que le convenía hacer caso a esos consejos. La científica no escuchó respuesta alguna así que dio más detalles —Sabrá también que pueden existir algunos efectos secundarios… Que se reflejarán aquí, mientras usted duerme. No se preocupe, detendremos todo si algo falla ¿Está bien?

—Bien —No hubo más respuesta que esa por parte del general.
—Si no hay nada que decir, damos inicio a la fase REM. Relájese… Buena suerte.

Todo se oscureció de forma repentina, las voces eran cada vez más lentas y distorsionadas, de repente hubo silencio total. Al despertar, su espalda descansaba contra un árbol, era de día y el clima no podía ser mejor. Su ropa era la de siempre, su equipo también, llevaba consigo una mochila y con lo de provisiones y con los pokémon que mencionó, sus compañeros. Al ponerse de pie, decidió liberar a uno de sus compañeros, notó que la criatura no tenía emociones pero obedecía cada una de las órdenes dadas, la simulación no podía ser perfecta en todo sentido. Miró a su alrededor, buscaba reconocer algo que lo motive a seguir, necesitaba alguna pista de como avanzar. Caminó, echó un vistazo y pudo notar algo raro, sentía haber estado allí antes a pesar de no haber visitado ese sitio nunca.  Una sensación de nostalgia lo invadió.

Se extrañó de gran manera, la sensación fue rara.

—Este lugar… —Mencionó hasta ser interrumpido por una voz —Las Ruinas Arcadia son un misterio incluso para nosotros, quienes las investigamos hace más de treinta años. Las conocemos de pies a cabeza, pero sabemos que hay algo que se nos escapa. Pero eso es otro asunto, ahora le diré lo que le interesa saber. Necesita seguir por ese camino, el sendero de los pilares, ese que se ve puede ver ubicado al norte —Kain volteó y lo vio, inmensos pilares de contextura irregular, algunos rotos, se alzaban a los lados del sendero como si antaño, un inmenso gigante los hubiese colocado a mano —A lo lejos verá las Ruinas Arcadia como tal, necesita avanzar hasta llegar al coliseo. Allí lo esperará su prueba, no hay más secretos. Evite desviarse del camino —Más reglas, justo para quien siempre tuvo el talento para romperlas.

—Esta será la única comunicación ¡De hecho es algo que programamos! En fin… no podemos interrumpir la fase REM así que desde ahora en adelante, está solo. Contamos con usted y… Cuid… Atención y… Suerte—Interferencia.

Transmisión finalizada.

Etapa 4 — La Advertencia
No había forma en la que él supiera la verdad detrás de todo eso que acontecía, al menos no de momento. Tampoco tenía la posibilidad de saber que ahí fuera, en el mundo real, los investigadores y todos los allí presentes no tenían la chance de ver lo que él veía, al menos no de forma precisa. En algunas de las pantallas se podía divisar una especie de mapa, pixelado y de algún modo, innecesariamente “virtual”. Una luz verde parpadeaba lentamente, a los costados de dicho mapa se podía ver una interfaz más pequeña. En dicha interfaz se veían los “Puntos de vida” presentes en el jugador, Kain Ackerman, así como también se llegaba a notar un inventario compuesto por los seis pokémon con los que conformaba su equipo. En el mapa, Kain no era lo más destacado, sino una especie de calavera digna de “Jefe final”.

Esa era la única forma en la que “verían” su ubicación.

Percibía la brisa, el viento, los aromas a costa, pero también sentía la nostalgia invadiendo todo su ser, como si acaso alguna vez ya hubiera visitado ese lugar. Decidió ignorar momentáneamente dicha sensación para observar sus manos, abría y cerraba los puños, presionaba con fuerza, mordía el interior de su boca. Se pellizcaba los brazos, definitivamente el dolor era algo que podía sentir. Sorprendido con los avances tecnológicos, pero al mismo tiempo sabiendo que quizás no era recomendado perder tiempo, avanzó. Su andar no traía ninguna prisa, después de todo contaba con algunas horas, o al menos eso creía ¿Transcurría el tiempo de la misma forma que en el mundo real o acaso las medidas eran distintas? Si lo pensaba con prudencia, quizás era recomendable apurarse ¿Quién sabía si por demorar, Kain era castigado?

No temía a un castigo por parte de sus superiores, temía algo peor.
Quedarse atrapado durante años, en pausa.

Sintió la necesidad de dirigirse hacia un punto invisible, las ruinas, una fuerza natural lo atrajo. Sin embargo, él decidió dirigirse hacia la costa para comprobar el estado del agua, quería experimentar al máximo aquella oportunidad de conocer la realidad virtual. Para su sorpresa, el agua no lo mojó, no sintió nada similar a tocar el agua con sus propias manos, a pesar de verla escurrir entre sus dedos. Curioso, decidió acercarse más, hundiendo poco a poco los pies, las piernas, medio cuerpo y finalmente, el cuerpo entero. Era capaz de nadar, intentó hundirse un poco en el agua cristalina y entonces, en un parpadeo ¡Apareció nuevamente en el árbol! La sensación fue desagradable, no pudo explicar con precisión lo que sintió en esos momentos, pero era parecido a tener una jaqueca molesta. Un pitido en los oídos, algo desagradable.

El proceso volvía a repetirse: Apareció en el punto inicial.

En el mundo real las alertas se despegaron y varios investigadores se observaron unos a otros, entendían que aquello fue intencional, no tenía sentido que el jugador muriera tan pronto, no cuando las amenazas eran literalmente cercanas al uno por ciento. La investigadora en jefe mordió su labio inferior, con nerviosismo, sabiendo que sus superiores seguían de cerca el progreso de aquel proyecto. Kain por su parte reanudó la caminata, sintiéndose observado y con razón, ya que pronto sucedería algo que rompería la monotonía y la calma del lugar. Una esfera metálica con un orbe rojo en el centro, uno que pronto se distinguiría como un ojo, se acercaría volando lentamente al genesiano —Sujeto de pruebas SS-A01. Se le recuerda encarecidamente que infligirse daño intencionalmente va contra la normativa C-01. Primer advertencia.

Aquel aparato fue programado por los investigadores, a sabiendas de que no podían comunicarse directamente con sus experimentos, con los sujetos de prueba, se encargaron de tenerlos bien vigilados. Cada uno de los drones, objetos que Kain no era capaz de notar porque así estaba escrito, brindaban información vital a los científicos y demás encargados de llevar a cabo la investigación —Esto es interesante —Se dijo a sí mismo, cruzándose de brazos para seguir al dron hasta que este se le perdió de vista, provocando que frunciera el ceño con clara incertidumbre ¿Dónde se había metido? —No importa —Se dijo por lo bajo antes de caminar hasta que, repentinamente, perdió el equilibrio y cayó hacia un lado. Con un claro gesto de sorpresa, se puso de pie tan pronto como pudo, aunque se tomó su tiempo.

Un investigador dio aviso sobre algo raro.

—Su temperatura corporal es baja, más de lo debido ¿Aguantará? Podemos…
—La prueba no se detendrá hasta que triunfe o muera —Uno de los generales interrumpió.

No tenían más opción que acatar.

Etapa 5 — La Misión
—¿Está segura de que es el indicado? —Preguntó un hombre con algunos kilos de más, la bata de laboratorio no le cerraba por esta razón. Guardaba tanto intelecto como dudas al respecto, no conocía a Kain y por ende, era normal que lo criticase al notar su poco usual accionar —Juega, eso es todo —Respondió la investigadora al tomar notas observando cada cierto tiempo las cámaras que apuntaban al interior de la esfera, allí donde se podía ver al genesiano, profundamente dormido. En otras pantallas se podían observar algunos datos como el pulso, la temperatura corporal y otros puntos importantes, eran numerosos los investigadores tecleando, tomando notas, manteniéndose al tanto para que no ocurriera ningún error. En la sala habían tanto cargos altos, miembros importantes del Team Genesis, como investigadores.

Cada quien velaba por sus propios intereses, de momento.

Por otra parte, no menos importantes, estaban los generales y Price, otro de los investigadores que no parecía estar muy ocupado al mantenerse cruzado de brazos, mirando una de las pantallas más grandes para analizar con calma los datos allí expuestos —¿Confía en que “Lo hará o morirá”? —Le preguntó al general que dio la orden —Es lo que él querría, no lo conocen —Respondió el otro general, no a quien iba dirigida la pregunta. Ese hombre en concreto mantenía las manos tras la espalda, la postura recta y mostraba una expresión solemnemente seria. Podría decirse sin ninguna duda, que ese sujeto dejaba a Kain como un indefenso muchachito, su apariencia era imponente, tanto como la cicatriz que atravesaba sus labios de forma diagonal y llegaba hasta la mejilla derecha —No cuestionen nuestra experiencia o decisiones.

El de la cicatriz habló y se hizo el silencio.

Contó al menos tres minutos hasta llegar a su destino, la entrada a las ruinas. Donde alguna vez hubo una gran puerta de roca, ahora no habían más que escombros repletos de musgo y hierbas, el paso del tiempo hizo de las suyas y esa simulación lo marcó a la perfección. Kain atravesó la entrada ya mencionada, el lugar no estaba oscuro dado que no había techo como tal, el sol ingresaba sin problemas. Más adelante, a unos metros, se veía una entrada interior, esta poseía unas escaleras que descendían unos cuantos metros más. Al fondo, una gran arena se dejaba ver en su magnificencia. Alrededor habían gradas de piedra, resquebrajadas y rotas en muchos casos, al igual que las paredes de la arena donde quizás lucharían gladiadores alguna vez, si acaso eso fuese real. Arriba, a muchos metros, el infinito cielo azul.

Tomó su tiempo recorrer las escaleras y caminar al centro, donde notó un patrón en el suelo de la arena vieja y repleta de raíces que crecieron para arraigarse, llenando de hierba algunos sectores. No distinguía las figuras, pero un temblor lo hizo retroceder, las baldosas del terreno parecían moverse como si algo las impulsase desde abajo. Pronto, las baldosas con esas misteriosas figuras se elevaron, formaron una suerte de círculo que pronto obstruyó la circunferencia de la arena, el techo de la misma. Oscuridad total, eso es lo que apreció. Del centro de esas rocas que formaban el círculo, pronto pudo verse una luz violácea, una onda expansiva rompió las paredes laterales de la arena y provocó que Kain cayera hacia atrás, golpeándose la espalda, quejándose mientras en el mundo real su nariz goteaba un poco de sangre.

Aquel círculo perfecto no era más que un portal abriéndose lentamente, rompiéndose, lanzando las piedras al suelo para que pueda verse una vez más la luz del sol, un tanto violácea gracias a la oscuridad. Ackerman se incorporó tan pronto como pudo, lanzó la mochila lejos luego de haber tomado sus pokéball, entonces la lluvia de ceniza lo sorprendió. Lenta, perezosa como si acaso fuese nieve, esa curiosa ceniza violácea cayó en su mano. La deshizo, se sintió real, tan real como la sensación que pronto lo impulsó a retroceder unos pocos pasos. Las paredes que le daban la espalda al portal habían caído, ingresaba la luz y se podía ver el mar a lo lejos a pesar de estar unos cuantos metros más abajo del terreno normal. Una presión en el pecho lo hizo sudar, hace tiempo no sentía algo como eso: El más puro temor.

Puro y auténtico horror.

En el mundo real, las alertas se activaron una vez más.

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PERMANENT LINK FECHA DE POSTEO → Vie Mar 25, 2022 3:57 am
Capítulo 6 — La Criatura
Aquel valiente genesiano ahora sentía lo minúsculo que era en comparación de una amenaza así. Los científicos podían ver el pulso acelerado y los nervios que esto reflejaba, sabían sobre su llegada al jefe final. Del portal emergió más que ceniza y oscuridad, una criatura voló hacia arriba como una sombra extremadamente veloz, injustamente rápida. El portal se cerró, pero la presión desagradable no desapareció. Pronto aquella criatura descendió y se sujetó del techo, provocando que lo poco que quedaba del mismo, retumbe y acabe por derrumbarse, dejando que el monstruo cayera también al centro del campo, como si acaso fuese pactado: Y así era. Kain no era conocido por ser descuidado o imprudente, había tomado las precauciones necesarias ya que simulación o no, no tenía los instintos de un suicida.

El rugido de la criatura lo aterró, retrocedió dos pasos y cayó al suelo con las manos sobre el ruinoso terreno, sentía los músculos entumecidos, la boca y la garganta seca al igual que sus ojos incapaces de parpadear. Cerró los dedos de una mano con mucho esfuerzo y cuando el coloso se movió, reaccionó en respuesta al liberar uno de sus pokémon, aunque no hubo mucho cambio respecto a la primer experiencia, el pokémon era exageradamente artificial. Obediente, pero muy artificial. Entre tanto desastre, el dron apareció como si estuviera en su patio de recreo, se posicionó al lado del aterrado humano y habló con esa voz tan robótica —¡Alerta, Alerta! Amenaza de grado SSS. Movimientos ofensivos de tipo Fantasma y Dragón, altamente recomendados —Al decir eso, el particular ente se marchó una vez más, vigilando.

No estaba de humor para juegos, ponerse de pie le tomó unos segundos y su objetivo no dudó en atacar al pokémon que él liberó antes. Sentiría culpa de ver volar a Anabelle así, pero esa no era su Meowstic. El artificial se levantó como si nada, entonces Ackerman supo que podría tomárselo con calma… Y cómo se equivocó. Pronto, el ser con forma de Meowstic comenzó a desintegrarse poco a poco hasta desaparecer, el mundo virtual podría ser cruel. Lentamente, devolvió su vista al frente y supo que si no actuaba en consecuencia, él sería el siguiente. Apretó los dientes con furia —No puedo criticar este realismo, es terrible... —Sonrió con sarcasmo, su cuerpo seguía sin responder como era debido ¿Así es como se sentiría vivir una experiencia tal? ¿Ese es el terror que infundía un ente como Giratina? Daba miedo, mucho miedo.

Rebuscó en su bolsillo, tomó dos pokéball y liberó a dos pokémon que creyó, serían aptos para cumplir con las expectativas. Giratina se movía lentamente por la arena, ignorando al genesiano como si acaso este fuese insignificante para él: Y esas eran buenas noticias, lo último que querría Kain, realidad virtual o no, era ser el blanco de un monstruo como ese, una criatura tan inmensa como magnífica. Los dos pokémon virtuales aguardaban sus órdenes, por eso Kain debió actuar —Atáquenlo con Bola de Sombra, con tantas como pueda —Decidueye atacó, Absol hizo lo mismo, el azabache había liberado a dos compañeros —no muy reales— porque sabía que incluso así podría ser poco contra tal poder. La presión se mantenía vigente y casi que buscaba estamparlo contra el suelo como la misma fuerza de gravedad.

Los ataques fueron lanzados, no sirvieron de mucho.

—¿Cómo puedo hacerle frente a una amenaza así? ¿Qué se supone que haría en solitario contra un monstruo como este? —Hablaba en voz alta, aún sabiendo que no tendría respuesta alguna, ignorando que no, no podían escucharlo—Con otro monstruo ¿No es así? —Si luchaban dos, podrían luchar tres, nada lo prohibía. Kartana salió de la pokéball, una que no se parecía en nada a la actual, donde descansaba bajo el cuidado de gente en la que Kain confiaba. El ultraente actuó como lo haría por naturaleza, veloz e implacable, buscó atacar a Giratina y lo consiguió al cortar lo que parecía ser un ala. Pronto, el daño se regeneró a pesar de que pudieron verse “píxeles” que se asemejaban a los vistos cuando Meowstic desapareció. En consecuencia, furioso, Giratina atacó al pequeño oponente con un Dracoaliento, Kartana esquivó con éxito.

Mientras la batalla tenía su clímax, el sol se volvió rojizo y la ceniza volvió a caer.

Capítulo 7 — La Guerra

Giratina rugió con furia, el ataque no le gustó, pero el hecho de haber fallado la respuesta: Tampoco. El rugido resonó por todo el lugar, fue tan fuerte, que provocó incluso un temblor en las paredes, en el suelo, en la isla. Aquel sonido chocó contra Kain, su pecho se achicó y el corazón latió con mayor intensidad. Furioso, el pokémon legendario descendió y cayó al suelo para provocar un temblor que, una vez más, sacudió a Kain ¿La diferencia? Esta vez no cayó. Agradecía tenerlo lejos, porque ahora mismo, los músculos se entumecían una vez más. No había relojes que marcasen el tiempo, pero el “tic-tac” sonaba una y otra vez así como también lo hacía el pitido en sus oídos ¿Era esa la consecuencia por temer? ¿Eran esos los efectos de un sentimiento tan sincero como el temor en esos momentos? Quizás así afectaba al general.

«Tú eres un monstruo» Pensó al momento de llevar una mano hacia su pecho, sintiéndose más humano que nunca, más indefenso de lo que jamás se sintió ¿Era precisa aquella simulación? ¿En verdad eso es lo que podría sentirse al enfrentar una criatura así? Se lo preguntó una y cien veces porque aún no podía creerlo. Veía como las Bola de Sombra impactaban una y otra vez contra el cuerpo del colosal enemigo, más no parecía suceder nada, caso distinto era con Kartana quien al atacar con sus afiladas hojas, cortaba varias veces el cuerpo de Giratina. Esto no tenía por qué marcar ninguna diferencia ya que la ventaja era para el enemigo, por eso debían tomarse medidas. «Tres no son suficiente» se repitió en pensamientos antes de liberar a los últimos dos: Araquanid y Corviknight —No se puede jugar limpio contra ti ¿No?

Cinco contra uno, podría verse injusto en otras circunstancias, más no allí —No vamos  extendernos de más, no aquí —Hablador como nunca, Kain dio sus órdenes en un solo grito —¡Araquanid! Usa rayo de hielo, tú, acércate y pícale los ojos o moléstalo, no me importa —No hablaría así con sus compañeros de equipo, jamás se le pasaría por la cabeza ser así de ruin, así de malagradecido. Luego de su cuestionable comentario, retrocedió ¿Por acomodarse en el terreno? No, porque no era tonto, aún tenía la sensación de cada una de sus células gritándole para retroceder, definitivamente habían hecho un trabajo excelente con esa simulación. Ágil como toda predadora, Araquanid movió sus patas a toda prisa, daba miedo verla así. Corviknight sacudió sus relucientes alas de acero y voló hacia la criatura, Kartana lo mantenía ocupado.

—Se estaba demorando, que paciencia —El investigador, Price, sonrió mientras observaba las pantallas: La sala entera se tiñó de rojo gracias a las luces que declaraban la emergencia. Dentro de la esfera, Kain se removía inquieto y el respirador en su boca, ese que colocaron desde un comienzo para casos como ese, lo ayudaba a estabilizarse en cierta manera. Algunos investigadores mostraban su preocupación, pero eran un mínimo entre tanta falta de interés en la gran mayoría que continuaba con sus labores: Después de todo ese era un experimento cruel y duro, nadie lo había obligado a aceptarlo, por eso si sufría la decisión era propia —Es una guerra entre dos monstruos —Habló nuevamente, a pesar de que los generales lo omitían por completo —Saben que si muere, no nos haremos cargo ¿Verdad? —Preguntó, sin respuesta.

Quien se mantenía nerviosa era la investigadora en jefe, tenía fe en que Kain lo conseguiría y quizás, también temía por su éxito en partes iguales.

Lo que no sabían, es que Kain Ackerman no se rendiría tan fácilmente

Mientras la andanada de ataques iba y venía por parte de ambos bandos, él empezó a reír lentamente, poco a poco con mayor intensidad. Esa risa fue transformándose en algo irregular, nunca antes había reído de esa manera.

La lluvia de ceniza se mantuvo al igual que la locura del genesiano.

¿Había enloquecido, acaso?

Capítulo 8 — La Locura

Nadie era capaz de ver como el general se revolvía en su propia locura, reía sin parar mientras sus cinco pokémon, esos ficticios integrantes, atacaban al jefe definitivo. Ackerman no reía porque le hubiesen contado un muy buen chiste, reía por saber que si aprendía a hacerle frente a una criatura como esa ¡Podría conseguirlo! Un poder semejante ayudaría a que todas y cada una de sus metas se cumplieran, o al menos lo acercarían al éxito. Definitivamente tenía que agradecer a todos esos incrédulos, ahora mismo con una mano cubriendo gran parte de su rostro, dejaba libre un solo ojo para apreciar la grotesca escena ¡Era un desastre total, el plan fue un auténtico fracaso! Corviknight fue estampado contra una pared, desintegrándose de inmediato, su derrota fue la segunda para el contador de pérdidas y bajas. Kain debía hacer algo…

¿Debía apurarse u observar?

Poco a poco la sonrisa fue borrándose hasta que una sombría expresión, sinónimo de locura, se manifestó en su rostro. Respiró lentamente mientras la ceniza caía sobre su rostro, borrándose al contacto. Kartana buscaba cortar una y otra vez, completamente hostil. Araquanid lanzaba redes de seda que no servían de mucho, la pokémon era inteligente al tomar distancia, quien no hizo lo mismo fue Absol, al recibir un ataque físico por su desatención —¡Araquanid, usa Ventisca y congela este maldito lugar! —El hielo invadió la atmósfera y la ceniza se congeló como si acaso fuesen pedernales de color azulado cuyo corazón era negro, como el del genesiano en esos momentos, Giratina empezó una escapada desesperada de semejante hielo, más no le sería tan fácil huir de allí —¡Usa otra ventisca, no te contengas! —Araquanid obedeció.

Frío, cada vez más frío, el coliseo se transformó en una arena gélida.

Las alarmas en el mundo real afirmaban que su temperatura corporal era cada vez mejor, las razones quizás eran ajenas a lo que sucedía en ese sueño ¿Lo eran? No había nada capaz de afirmar o negar esa cuestión. Lo que tampoco podía negarse era el gran problema que Giratina tenía para lidiar con Kain y sus secuaces, virtuales o no, obedecieron al pie de la letra cada indicación; quizás al extremo. Sus manos temblaban y tenía un color violáceo en la punta de sus dedos, en sus yemas. Despedía vaho en cada respiración, su rostro permanecía serio y ya no parpadeaba, tenía los ojos puestos en la criatura. Araquanid lo había congelado absolutamente todo a excepción de Giratina, aún moviéndose, y Kartana, quien renegaba de aquel ataque. Esquirlas de hielo comenzaron a caer del techo, golpearon a todo lo que no pudo moverse.

Varios cayeron.

—Termina con él…—Su voz entrecortada despedía vaho pero también sangre, un trozo de techo cayó contra su hombro y probablemente lo dislocó, tuvo suerte de no haber recibido daño mortal—¿No obedeces? —Su pierna estaba lastimada también por culpa de las esquirlas, la ceniza tampoco dejaba de caer y en compañía del hielo, se volvía más pesada. Kartana ya no mostraba la misma velocidad, no dudó en acatar la orden, pero fue imposible para él atacar con precisión y al mismo tiempo, esa velocidad tan extrema. El genesiano tosía y escupía sangre, más no tenía heridas ¿Acaso eso se replicaba también en el mundo real, donde tosía y manchaba en carmín aquel respirador? Era probable. Kartana golpeó contra el hielo y apuñaló al dragón quien liberó un alarido espectral, rompiendo el hielo y más de ese terreno.

Capítulo 9 — La Tragedia

Su andar era lento, irregular. El terreno estaba completamente helado y caminar era complicado, sobre todo si rengueaba de aquella manera. Kain no quitaba los ojos del objetivo, observaba como Kartana atacaba una y otra vez, como si formase una “X” con cada ataque que dejaba caer pequeños cristales congelados, rompía el hielo con cada golpe y generaba que los alaridos de Giratina fuesen cada vez más desganados, no por ello menos tétricos. Cuando Ackerman se ubicó a una distancia cercana, repitió el mismo procedimiento que en otras oportunidades, buscó lanzar la pokéball pero no imaginó lo que acontecería. Cansado de recibir esos ataques de un objetivo que consideraba menor e insignificante, Giratina se removió y rompió el hielo, provocando una lluvia de cristal. Kain intentó cubrirse, el daño fue grave.

En condiciones reales, podría ser mortal.

—¡Señora! —Un científico se alarmó, era el encargado de comprobar de primera mano el estado de salud en aquel sujeto de experimentación —¡Lo sé, lo sé! No desesperen y sigan atentos a su estado, no podemos parar ahora… Estamos cerca —La interfaz de las pantallas mostraba que tanto Kain como el objetivo estaban pasándolo muy mal, no se detendrían estando así de cerca. Kain abrió los ojos, pero no podía ver desde el derecho, solo podía sentir un calor recorrer toda su mejilla. Tanteó la zona y notó cristales, tierra, terreno como tal, un frío que pronto se transformó en un dolor insoportable. Su mano izquierda también dolía, por lo que la elevó a medias de forma temblorosa y pudo ver que faltaban tres falanges superiores. El genesiano tembló, no de frío, sino en respuesta a lo que era capaz de ver. Una auténtica tragedia, desastre.

Un grito desesperado y repleto de dolor pudo escucharse, y esta vez no fue Giratina: Quien aún se removía del hielo, sino que esta vez fue el genesiano quien dejó salir la máxima representación del dolor que percibía en esos momentos. Su cuerpo en el mundo real se sacudía, como si tuviera una pesadilla cruel, sudaba en cantidad y llenaba de vaho el respirador por lo que su boca ya no podía verse. Cerraba los ojos con fuerza, apretaba los puños y se removía tenso, como si la electricidad estuviera entumeciendo su cuerpo. Kartana cumplía con las órdenes como si estuviese programado para hacerlo, y definitivamente así era. Giratina se movía lento, gravemente herido por los constantes ataques del ultraente ¿Así es como terminaría un enfrentamiento? ¿A ese punto es lo máximo que Kain Ackerman podría llegar?

—Termina con él… Acaba con él… Debes destruirlo —Su cuerpo entumecido temblaba, intentó levantarse a duras penas y lo hizo, aunque ahora su pierna derecha estaba repleta de esquirlas que se clavaron como flechas, rasgando la tela y la carne, afectando su movimiento. Ackerman caminaba como un muerto en vida, el ojo inutilizable, sin varias falanges en una de sus manos y siendo incapaz de moverse a mayor velocidad que un Slugma mareado: Daba pena, pero su espíritu aún no se quebraba ¿Cómo hacerlo si estaba tan cerca? A esas alturas daba exactamente igual si eso era una simulación, aprovecharía cada segundo para saber. Aunque Giratina sacudió los suelos y lo hizo caer como un títere sin cuerdas, Kain se levantó una y otra vez. Una y otra vez. Una tras otra, las veces que fuera necesario demostrar que él no es uno más.

—Guillotina… ¡GUILLOTINA! —Gritó iracundo, escupiendo sangre y tosiendo, cayendo de rodillas para finalmente pegar la frente al suelo helado, gimoteando de dolor y al mismo tiempo, de miedo. Sabía que no había mucho más por hacer, no pudo siquiera observar el ataque final de aquel otro monstruo, ese que terminó con Giratina y lo obligó a caer, retumbando los suelos y todo aquel inmenso coliseo que poco a poco fue desmoronándose. A duras penas, el genesiano buscó levantarse pero sus manos torpes y flageladas en parte, resbalaron y lo hicieron caer al suelo ¿Cuando sintió semejante humillación? ¿Cuando pudo sentirse tan miserable? ¿Tan humano? Nunca antes vivió una experiencia así, pero tampoco sintió semejante horror ¿Qué haría un hombre con un poder así en sus manos? Debía tantear esa sensación.

Lanzó la ball con las pocas fuerzas que le quedaban, estaba repleto de heridas, más de las que podía ver. Aquel artefacto cayó lentamente encima del cuerpo tan herido como el suyo, Kain observó a medias, con un solo ojo y finalmente se desplomó a varios metros de la ball que también cayó, rebotando sobre suelo sucio: Tierra, escombros y hielo. El charco de sangre que Kain dejaba en su sitio era cada vez más grande, derrotado y sin energías para más, apoyó el mentón para elevar el rostro y observar el desenlace: Si no capturaba a Giratina en ese momento, su vida habría terminado, simulación o no. Jadeaba lentamente, apenas y podía ver, su visión fallaba cada vez más y todo se volvía confuso, difuminado. El artefacto se detuvo y el sueño también, todo permaneció en completa pausa excepto él, se asombró y poco a poco halló paz.

Aquella paz fue una mentira.

Con un parpadeo, vio la luz de la cámara abriéndose, se quitó el respirador y echó una bocanada inmensa de aire, frente a la recámara había un gran grupo de personas, algunos claramente eran doctores y traían consigo aparatos de reanimación. Ackerman estaba agitado, en constante estado de alerta, tanteó su ojo y miró las manos con desesperación para comprobar el estado de las mismas, su pierna no dolía, sus manos tampoco, su cuerpo… Extrañamente tampoco. No había un ápice de molestia o dolor alguno, pero la sensación de peligro seguía allí. El azabache se veía bañado en sudor como si hubiera despertado de una pesadilla horrible —¡Tranquilo Ackerman, calma! Necesita relajarse ¡Todo ha sido un éxito! Calma, recuéstese —No opuso queja alguna y se calmó, acomodando la respiración tanto como fue posible..

—Vaya sorpresa —Comentó Price, serio.
—Lo dije antes, es un monstruo —Sentenció uno de los generales antes de darse media vuelta y marchar.

Lo veía todo en cámara lenta mientras le quitaban los cables y comprobaban su estado físico, le ayudaron a salir de allí y pudo comprobar lo insignificante que era, lo insignificantes que eran todos en comparación a monstruos como Giratina o Kartana, supo que si pretendía hacerse con un poder semejante, debía mejorar una infinidad. Ese que caminaba creyendo que podría comerse al mundo no supo que no era sino al revés, el mundo era una inmensa boca abierta, lista para devorarlo si daba un paso en falso. Aquella simulación le hizo entender lo que omitió durante tantos años, no era invencible y nunca lo sería, un error nimio podría llevarlo a perder absolutamente todo lo que protegé y aprecia. Estaba claro que, realidad virtual o no, todo representó una nueva experiencia para él. No sería el mismo de ahora en adelante.

No podía permitírselo.
Debía evolucionar o moriría con un destino peor al de esa realidad.

Capítulo 10 — La Respuesta

Se mantuvo en silencio luego de mostrarse alterado, en constante estado de alerta, preparado para el peligro. Lo llevaron a realizarse estudios posteriores y algunos científicos observaron los resultados de aquel experimento. Se comprobó que el dolor fue real, la desesperación también, los números eran precisos e incapaces de mentir —Fue un completo éxito, sucedieron algunos… Bueno, algunos eventos inesperados, pero fue un éxito ¿Cree que hicimos bien en escogerlo? —La encargada de liderar la experimentación hablaba con Price quien, sereno y enfocado en las pantallas, observaba con atención ahora que la inmensa sala se hallaba vacía en comparación a horas anteriores —No lo sabemos, no podemos conformarnos con una sola respuesta, pueden existir varias. Debemos ver como reaccionarían otros ¿No cree?

La mujer frunció los labios

—Sí, tiene razón.

Sabiendo que su respuesta no fue suficiente, Price sonrió

—El monstruo respondió de buena manera, podríamos contar con él a futuro. Buena elección.

Contenta, la mujer sonrió al recibir en cierta manera, aprobación de su superior.


Eiko Kuroba
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Eiko Kuroba
Líder de Gimnasio

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Prueba
a p r o b a d a

¡Felicidades! Has logrado superar esta prueba de simulacro satisfactoriamente, y tu nota fue aprobada. La valoración se mostrará de manera pública para que cualquier usuario pueda tomar nota de la misma. Sin embargo, que se hagan públicos o no los comentarios de esta prueba dependen de su autor. En caso afirmativo, tendrá que comunicarlo para que se adjunten en un post posterior. Por lo contrario, si desea no revelar esa información, podrá pedirlas vía MP o privado en Discord a cualquier miembro del Staff. Uno de los jueces de la prueba se comunicará en la brevedad para cualquier comentario.

Kain Ackerman - 14/04/2022
Simulacro de captura de legendario: Giratina
* Redacción & Ortografía: 3.5/5
* Originalidad: 3.25/5
* Coherencia: 2.5/5
TOTAL: 9.25/15
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Elementos a mejorar escribió:
* La misión fue fragmentada en exceso, y aunque no es un recurso narrativo incorrecto, algunas partes estaban innecesariamente cortadas. Adicionalmente, repetir las palabras de los títulos dentro de sus capítulos demasiado incrementa la redundancia.
* Es complicado comprender al personaje porque es como una cápsula cerrada. Se explica cómo siente, cómo va cambiando a lo largo de la trama, pero no parece ser el enfoque principal.
* Que varios personajes hablen en el mismo párrafo hace más difícil su identificación, y al final se vuelven dependientes de los colores utilizados o en repetir mucho quién está hablando. Se logra una mayor claridad dividiendo los párrafos por personaje, incluso si no tiene una narración adjunta en todos los casos.
* Hay conceptos que no quedan muy claros, el autor tiene tendencia por dedicar frases enteras para dar énfasis de manera dramática sobre algo. Pero estos elementos únicamente aparecen en ese punto y se salen del flujo general de la misión. Los signos de puntuación en estos fragmentos hay que utilizarlos correctamente para una mejor corriente de palabras.
* El enfoque sobre Kain como personaje es confuso, siendo más sobre la organización Genesis en este caso. Y eso en sí no es malo, pero sí se espera que al menos, Kain, como personaje principal, exprese mejor su evolución psicológica a lo largo de la prueba. Pasar del punto A al punto B tiene una razón de ser, sea o no ajeno a su control. Si Kain es una herramienta de la organización, como mínimo estaría bien expresar por qué es una herramienta y los verdaderos objetivos de este fin. Que esa línea sea más notoria.
* Algunas escenas de acción en combate resultaron un poco repetitivas en sí mismas, y realmente no aportaban demasiado. Pueden mantenerse ahí y reducir su tamaño, excepto si van a utilizarse como recurso para un aprendizaje, una mejora o determinar un cambio. En este caso, y siendo que se trataba de un enfrentamiento sin más, se considera necesario que tenga ese “extra” que hace falta.
* La conclusión de la misión en sí misma resulta bastante ambigua. En el caso de que esto sea a propósito, ha de resaltarse un poco mejor. ¿Cuál fue el fin del experimento? ¿Había algo más que la captura de un legendario? ¿Por qué los resultados fueron fallidos o favorables? Eso es algo que debe expandirse para que la misión tenga un fin de ser.
* En el caso de necesitar apuntes y observaciones más específicos, el usuario puede pedir una valoración más avanzada.


   
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